La Culpa

Publicado por *David Ruiz
La culpa es un estado de disputa entre quienes somos y la idea que tenemos de cómo deberíamos ser. No queremos aceptar que sólo hacemos lo que podemos. Nadie ignora que pretender actuar siempre como “deberíamos” es una batalla perdida de antemano que consume nuestra energía y nos conduce a la amargura; y sin embargo, seguimos enfadándonos cuando no lo conseguimos.Las semillas de la culpa llegan a nosotros en la niñez, y son sembradas en nuestra alma junto a la más temprana educación, porque la culpa nunca es innata, siempre es producto del aprendizaje. Cuando nuestros padres, aún con las mejores intenciones, nos juzgan tal y como somos y pretendemos torcer nuestra conducta, incorporamos la idea de que está mal ser como somos y comenzamos a embarcarnos en ser otros.
Aceptar amorosamente que somos quienes somos es un requisito indispensable para que la culpa se diluya y paradójicamente también lo es para iniciar el cambio necesario.
Solo te invito a que trates de recordar: ¿En que momento o momentos de tu vida has sido culpable de algo que estuvo mal y has dejado que culpen a otro por salvarte y evitar las consecuencias?; ¿Cuándo no has sido culpable de una falta y por salvar a otra persona te has atribuido el error?; o la que sería la justa: ¿Has cometido un error y aceptas las consecuencias del mismo?
Ten presente puede modificarse constructivamente si nuestra percepción está teñida por la culpa y el autorreproche.
Por esto la única forma de dejar de sentirte culpable es que cuando sientas que has realizado un acto que transgreda las pautas sociales. La forma de solucionarlo es resolver la tensión que existe en nuestro interior, a través de una tarea introspectiva y auto-analítica. Porque la culpa aparece cuando efectivamente hemos cometido un acto que ha herido a otros. En ese caso el sentimiento de culpa es coherente con lo que hemos hecho y entonces resolver el problema internamente no alcanza puesto que la persona dañada nos hará notar con su rechazo, castigo o indiferencia que hemos obrado “mal”, por llamarlo de algún modo.
Lo que está entonces en nuestras manos para resolver el sentimiento de culpa es realizar acciones concretas para reparar el daño ocasionado. Pedir disculpas, preguntar qué se puede hacer para recomponer una situación, reconocer que nos hemos equivocados, son actitudes si bien pueden parecer difíciles o vergonzantes, en realidad tienen un efecto profundamente reparador. Si tienes algún problema pendiente, en donde intuyes que gran parte de la responsabilidad de un malentendido es propio, recuerda que “lo cortés no quita lo valiente” y decídete a realizar esta medida sencilla, atreviéndote a decir ” perdón”. Después de haberlo hecho verás como vuelves a respirar mejor. En el peor de los casos puedes por otro lado terminar racionalizando tu acción y justificarte a ti mismo, esa es generalmente la mentalidad del insensible criminal.



esta muy bien el articulo.. para la perfeccion de todos y del munco creo que tenemos que aceptar siempre nuestros herrores y por ende la culpa.. asi que es momento de meditar y obrar para bien..
gracias.. Hector Gomezcuello
Hector Gomezcuello
julio 20, 2009
eso es verdad………..
Hector Gomezcuello
julio 20, 2009